viernes, 7 de septiembre de 2018

Andrea, la hermana menor

Andrea tiene 4 años y Valeria ayer cumplió 6. Andrea es una bandida; se resiste a recoger sus juguetes y la deja a la hermana que es más noble que lo haga. Tiene una voz ronca agradable y es avezada, cuando me quiere ofender me dice “you’re not the football boy anymore”. Ella me llama así por mi pasión por el balón pie. 

Es una bailarina de primera; escucha a Shakira y se mueve no con los movimientos de ballet que hace la hermana sino como si estuviera en un club; eso lo sacó a la mamá porque yo soy un palo. También es un encanto para comer, le gusta los dumplings, los wontons con sangre (la salsa tamarindo que así le llamamos), las alas de pollo; ella prueba todo, si no le gusta lo deja pero le da un intento. Una vez, cuando ella estaba de meses, sentada en mis piernas, agarró con la mano el olluco con ají que me preparó mi mamá y se lo metió en la boca; todos nos quedamos espantados esperando el momento que gritara de dolor por el picante; ella ni se inmutó y más bien le gustó.

Las dos hermanas se hacen compañía, la gente nos decía que estábamos locos por tener una niña seguido de la otra pero son uña y mugre, se retuercen el pelo esporádicamente, pero juegan mucho la mayoría del tiempo, incluso ahora que estamos de vacaciones en Guardalavaca, Cuba en nuestro apartamento sin tv ni señal de Internet, no paran de jugar ingeniándoselas. En uno de sus juegos movieron sus ponnies puestos en una caja de cartón de huevos de un lugar al otro. Al ponerlos al piso aplaudían, me preguntaron si sabía por qué, al decirles que no, me explicaron que era el avión que acababa de aterrizar. 

Valeria y Andrea se conectan mucho entre ellas sin Internet
Vacaciones en Cuba sin Internet, lo mejor para las niñas.
Contacta con confianza para vacacionar en Cuba a: NatachaGinocchio@gmail.com

sábado, 30 de mayo de 2015

El Castillo de los Niños en Filadelfia

Valeria en la entrada al castillo "The Kids Castle"

Después de casi tres semanas con yesos en los brazos, por fin Valeria era libre, podía volar. Y saliendo del hospital, el primer lugar que fuimos para que se vacilara fue The Kids Castle en Filadelfia.

Nos tomó 50 minutos llegar desde el Hospital Shriners y está situado en el Central Park del pueblo Doylestown, Pensilvania. El castillo es un playground inmenso, lleno de laberintos, escaleras y resbaladeras. Es tan alto como 2 pisos de una casa y en la parte alta esta coronada con varias torres.
El majestuoso castillo de los niños

Valeria y yo  entramos juntos la primera vez. Yo tenía que inspeccionar de qué se trataba eso. Luego de ver que los laberintos, resbaladeras y escaleras eran seguros dejé que las siguientes veces, ella entrara sola. También evité entrar de nuevo porque me cansé de andar torcido y de darme golpes en la cabeza y en la espalda ya que los techos son bajos; este es un castillo hecho a la altura de los niños, para que ellos reinen, no los adultos.

Tomo poco tiempo para que Valeria se hiciera amiga de los otros niños y luego todos andaban alegres como piratas y princesas corriendo por los pasadizos del castillo.

La pasamos muy bien y Valeria ni recordaba que hacía pocas horas tenía los brazos tiesos por lo yesos. Todos regresamos cansados, me refiero a los adultos porque Valeria y Andrea todavía tenían energía.
Advertencia: Los adultos terminan cansados, los niños felices.



jueves, 24 de abril de 2014

Con mi McLaren Por New York

Es liviano, elegante, un prodigio en tecnología pero no es un auto, es el coche de Valeria.
¿Por qué me encanta? Pesa sólo 8.5 libras y aguanta el golpe, ideal para bajarlo y subirlo por el subway.

Para tomar el tren 3, yo tengo que bajar y subir 2 pisos con el coche y Valeria sentada en él, son otras 20 libras más. Yo lo aprieto con fuerza y samaqueo, si se le sale un tornillo, Valeria corre el peligro de terminar hecha un tamal. Pero después de un año eso no ha pasado—estoy tocando madera.

Tengo también una técnica para las escaleras, apoyo el coche contra mi cadera, es cosa de física porque el peso se siente menos. Esto puede parecer obvio pero hace poco estuve en Miami donde eso de andar por escaleras es tan desconocido como el tráfico agradable y en el parqueo público de la 17 en South Beach, el elevador se había malogrado; un tipo de músculos engrandecidos estaba con un coche y no tenía idea cómo bajar. Inclusive le insinuó a su pareja que agarrara el coche por delante, ella le dio una mirada sorprendida. No sé cómo terminaron porque yo usé mi técnica “subway”.


Quizás llegue algún día a sentarme en un McLaren 650S Spider, con todos sus caballos de fuerza pero por ahora estoy extremadamente contento con el McLaren Volo donde yo soy el caballo de fuerza.  


Miren cómo la modelo sigue dormida mientras es cargada en su McLaren.
#mclarenstroller

miércoles, 12 de marzo de 2014

Construyendo Pulgares

Han pasado 8 días desde la cirugía de manos de Valeria y me imagino cómo las pulsaciones de dolor le deben haber bajado, el morado de la piel desvanecido y los tejidos empezado a unirse. Cada día es una mejora y pronto, en 3 semanas cuando le quiten los yesos, veremos los resultados de la operación de construcción de pulgares.

Los doctores Kozin y Zlotolow del Shriners Hospital for Children en Fildadelfia estaban contentos al final de la cirugía, “tenemos fotos del antes y después,” me dijeron quizás ansiosos de mostrármelas pero preferí esperar; ellos pueden ver el arte en el trabajo que hicieron y estoy seguro que Da Vinci estaría impresionado, pero yo iba a ver sólo puntos, coágulos y cortes.

Después de todo la creación de pulgares fue complicada, tuvieron que utilizar los dedos índices de Valeria (ella tenía un dedo índice extra por mano) separándolos de los otros 4 dedos, formar un arco, girarlos en ángulo y dejarlos con 2 huesos; los pulgares están compuestos de 2 huesos a diferencia de los otros dedos que tienen 3.

Valeria anda de buen humor, ni idea tiene de que le van a quitar los yesos los cuales van desde el hombro hasta la punta de los dedos, por lo tanto se ha adaptado a ellos; ella carga sus peluches de un lado a otro y gracias a que le dejaron libre la punta de los dedos, opera el iPad con facilidad.

Para dormir sí tiene problemas porque después de todo quien puede dormir enyesado, pero sólo faltan 20 noches para regresar a Filadelfia y conocer finalmente sus obras de arte.
El momento que me dieron a Valeria después de la cirugía.




martes, 18 de febrero de 2014

Hipnotizando y Enseñando

Tengo dos metas, una a corto plazo y otra a muy largo plazo. La de a corto plazo, o sea que pase en este instante, es que Valeria se quede quieta y la de a largo plazo es que aprenda español. Quién iba a decir que la solución de ambas metas estaba en un show llamado Canta Juegos.
Mientras visitábamos a la familia en España,
Valeria se entretenía viendo Canta Juegos.

Canta Juegos es un programa español para niños y tienen un buen sistema didáctico porque con una canción tras otra, enseñan cuáles son las partes del cuerpo, los nombres de los animales, a contar, etc. Es un excelente programa para los que vivimos en Estados Unidos ya que nuestros hijos aprenden bastante español antes de entrar a los colegios donde todo va a ser en inglés.

Valeria al poco tiempo de ver Canta Juegos y con apenas poder hablar, ya decía, "iz" o "nariz', "pe" o "pie" y "puca" o "boca".

La otra magia de Canta Juegos es su poder de hipnotización, una hora con Valeria quieta es una tremenda hora, yo puedo aventurarme a hacer cosas exóticas como cabecear una siesta o jugar fútbol en el XBox—mi equipo es el Manchester United.

Vayan a Youtube y ahí van a encontrar muchos vídeos. Prepárense, van a tener un tiempo para ustedes mientras los chicos aprenden español.

En Gijón, España. Es bueno ver vídeos y aprender pero también hay que pasear.


domingo, 9 de febrero de 2014

A Jugar al Brooklyn Children's Museum



Tenía dos opciones, pasar el domingo en cama o levantarme e ir con Valeria al Brooklyn Children's Museum. Estoy contento que opté por salir de casa y pasar un buen rato en el museo.

Llegamos un poco después de las 10 con la esperanza de ser de los primeros a la hora de abrir. Supongo que muchos padres pensaron lo mismo porque ya había un buen grupo de gente.

Me encanta ir a la sección de niños menores de 18 meses; la gente lo respeta, cuando los niños grandes entran con los ojos saliéndose por agarrar los cubos de colores, los papás son bastantes responsables y les dicen a sus hijos que salgan porque son áreas de bebés.

Ahí nos pasamos cerca de dos horas, Valeria mueve los cubos de un lado a otro, abraza los peluches y juega con la casita de bolitas y puertas.

"¿Qué es este juguete nuevo?"

Uno de los padres comenta, “es increíble la energía que queman aca”. Y es verdad, Valeria tiene sus juguetes en casa y diría yo bastantes, pero esto es todo nuevo y con más espacio.
"Tengo mucho trabajo"

Nuestra siguiente área de visita fue donde los bloques de construcción, aquí van los niños más grandes y donde Valeria ya tiene que empezar a ir, admito que me tengo que llenar de valor y soltarla ahí, si por mi fuera la llevaría en una burbuja para que ningún niño la toque, nadie le quite lo suyo. Pero esto de ser papá nuevamente después de 14 años, me tiene que reentrenar a ser paciente.

La paciencia dio resultados y Valeria la pasó bien construyendo torres.

Por último fuimos a los juegos de agua, yo estaba más entusiasmado que ella, los niños lo disfrutaban mucho pero Valeria ya estaba cansada para entonces así que nos fuimos a casa.
     
"Papá, yo sé que te gusta el agua, pero quiero descansar"

Al llegar la senté en su silla para darle de comer pero al instante se quedó dormida. Ella había quemado energías y sin darme cuenta, yo también, ahora los dos a descansar.

jueves, 7 de noviembre de 2013

De la Gran Manzana a Recoger Manzanas


Ya era demasiado tarde cuando me enteré que ese día era el clásico del Real Madrid contra el Barcelona, ya había alquilado el auto y dudaba mucho que Natacha aceptara quedarnos sin oposición alguna. Así que proseguimos con el plan; puse a Valeria en su car seat y nos fuimos a recoger manzanas al campo.

La experiencia es agradable desde que sales de New York, el tráfico se vuelve menos pesado y comienzas a ver verde alrededor.

Toma cerca de dos horas llegar al pueblo de Marlboro en la parte norte del estado de New York. Nosotros íbamos por primera vez a un lugar llamado Weed Orchards y nos gustó bastante. A la entrada hay un granero donde venden curiosidades y dulces del campo. Luego hay una cerca con chivos y un gallo, Valeria se pegó de eso. Al lado hay una casita donde venden cinammon donuts que están espectaculares.

Valeria quería quedarse con los chivos.


Un amigo las compró y nos ofreció, yo pensé, “ok, voy a aceptar sólo una porque tengo que cuidar la panza”.  Metí la mano en la bolsa blanca de papel y quise agarrar la donut con la misma presión de siempre pero la donut se deshizo; estaba tan recién hecha que se hacía pedazos apenas la tocaba y además de eso, calientita. Agarré unos cuantos pedazos y los probé; la panza tuvo que esperar, tenía que comer más donuts.

Aparte de la buena comida, Weeds Orchard también tiene un playground bastante divertido para los chicos con un tren, un tractor y un pueblito del oeste, todos hechos en madera.

Luego fuimos a recoger manzanas, o mejor dicho, a que yo recoja manzana; Natacha y Valeria las recibían y comían. Sólo agarramos las manzanas Jonasgold; recomendadas para comer y hornear. Lo primero que me atrajo de esta manzana fue su color rojo vibrante y luego me sorprendió tanto la firmeza de su crujir al morderlas como la dulzura de su jugo.
Nótese las manzanas rojas a la izquierda de Valeria.

Weed Orchars tiene una vista impresionante y relajante, se veía montañas por todos lados además los árboles estaban cambiando de color por estar en otoño así que había hojas desde amarillas hasta rojizas.
La pasamos tan bien que fuimos unos de los últimos en irnos antes de que cerraran. Proseguimos a manejar las dos horas de vuelta a Brooklyn pero teníamos una cosa clavada en la mente, ¿por qué diablos no compramos donuts para el camino?

viernes, 1 de noviembre de 2013

Becas Caídas del Cielo


Cada vez que voy a la Florida, la paso bien visitando a mi primo Beto en Ft. Lauderdale; me cuenta historias de su negocio de grúa, vemos videos de Marc Anthony en vivo y nuestros hijos tienen edades similares así que la pasan bien juntos. Mi hijo mayor, Gianluca, tiene 15 años y todavía le faltan dos años para terminar el colegio, pero mi primo ya tiene a su hijo en el último año de high school y obviamente está preocupado de lo que va a ser después.

Coincidentemente poco después de visitar a Beto, me enteré que hay becas para chicos hispanos, osea dinero que compañías dan y le caen a uno del cielo. Una de ellas es la que ofrecen Coca Cola y el Hispanic Scholarship Fund. 

Mi primo y yo nacimos y nos educamos en otro país y no estamos tan al tanto de cómo funcionan las universidades aca o los beneficios que increíblemente se pueden obtener, por eso tenemos que pasarnos la voz nosotros mismos cuando nos enteramos cosas tan buenas como esta beca.

Si me dicen que Coca Cola le va a dar a Gianluca $20,000 para la universidad, lo amarro a una silla hasta que termine de llenar la aplicación por Internet. Sin agua, sin XBox.

A él le faltan todavía dos años para calificar pero los chicos del último año pueden aplicar; la fecha límite es el 15 de diciembre y la página es la de abajo:


El estudio es progreso y hay ayuda para lograrlo.

#CokeforEducation

Gino

Valeria y Gianluca pasándola bien en los cayos







miércoles, 17 de julio de 2013

El Doctor Perfecto Para Manos


La oficina del doctor era de forma rectangular y tenía tres paredes pintadas de amarillo tenue y una de un color fuerte vino tinto. A la izquierda de la puerta estaba una computadora puesta sobre un estante y su costado un mostrador con un caño pequeño. La cama para examinar estaba situada en la esquina opuesta a la puerta. Había sólo una pintura, una bastante colorida que tenía la dura misión de alegrar el espíritu de los visitantes, en este caso los visitantes éramos Natacha, Valeria y yo visitando el Hospital Shriners para Niños por primera vez en el frío mes de marzo. La pintura, que era abstracta y parecía un rompe cabezas con cada pieza de diferente color, se quedaba corta en su deber de animar el ambiente pero eso cambió menos mal cuando el Dr. Dan A. Zlotolow entró a la oficina.

El Dr. Zlotolow  un cirujano de manos de alrededor 50 años, con pelo rizado y bastantes canas, llegó con su buena y contagiosa vibra. Vino acompañado de su asistente, un tipo alto de alrededor 30 años.

El Dr. Zlotolow tenía muchas ganas de enseñarnos lo más que podía sobre el caso de Valeria;  por ejemplo, nos dijo que cuando un bebe nace sin pulgar o con mano en espejo, también tiene antebrazo en espejo. Eso quiere decir que en vez de tener un hueso radio y otro cúbito; tiene sólo uno de ellos pero duplicado. El codo no está diseñado para eso entonces tiene problemas para rotar. Volteamos a ver a Valeria que andaba lanzando piezas de Lego como una lanzadora de baseball profesional, osea los huesos de sus antebrazos estaban bien.

En eso el Dr. Alburger (el cirujano de los pies) entró a la sala; yo me sentí honrado de tener a dos eminentes doctores delante de mi y verlos hablar de logísticas como cuando podrían operar a Valeria. El Dr. Zlotolow dijo que podía operar cuando la bebé tenga un año y medio. Dr Alburger dijo que podía operar ya mismo.

“¿Estás diciendo que eres tan importante que prefieres operar sin mi?” le dijo el Dr. Zlotolow al Dr. Alburger quién pareció no apreciar la broma.

“Eso quiso decir, ¿no?” dijo el Dr. Zlotolow hablándome a mi.

“Sí, eso quiso decir”. Le respondí sonriendo.

El Dr. Alburger se fue de la oficina sin sonreír en lo más mínimo y yo sólo esperaba no haber ofendido al hombre que iba a tener los pies de mi preciada hija en carne viva en sus manos.

El Dr. Zlotolow nos explicó que era conveniente esperar para la cirugía porque los músculos de las manos de los bebes carecen de firmeza cuando tienen menos de 18 meses, sus músculos son como tela de arañas y por lo tanto no son lo suficientemente fuerte para que se agarren los puntos.

“Sean pacientes”, nos dijo el Dr. Zlotolow, “para operar sus manos, necesito que me den una mano”.

El juego de palabra nos hizo sonreír; el único que no sonrió fue el asistente del Dr. Zlotolow  supuse que debió haber escuchado ese chiste ya muchas veces.

El Dr. Alburger operó su parte en mayo con excelentes resultados en los pies de Valeria (el doctor hasta se mostró sonriente y nos apoyó bastante en las siguientes visitas). Sin embargo, las cuatro semanas después de la cirugía fueron muy duras. En enero le toca al Dr. Zlotolow hacer su parte; ya veo que la post cirugía va a ser igual de sacrificada; pero por lo menos con la experiencia anterior ya estamos preparados para lo que sea.

Valeria llevándola a Greta de paseo



lunes, 8 de julio de 2013

Magia Africana


Natacha y Valeria estaban jugando en el área para bebes del Brooklyn Public Library. Era en pleno invierno antes que Valeria tuviera la cirugía de los pies. Dentro del edificio, que tiene una entrada inmensa e impactante inspirada en la arquitectura del antiguo Egipto, una niñera se le acercó. Era una señora mayor con un fuerte acento africano. Estaba muy entusiasmada al ver que las manos de Valeria eran diferentes.

“¿Sus pies también son así?” le preguntó la mujer a Natacha muy animada.

“Sí y va a tener sus cirugías muy pronto”, le respondió Natacha.

“Ella no necesita cirugía; ella tiene cirugía porque tú quieres que la tenga”, dijo la mujer poniéndose molesta.

“Ella es una bebé bendecida”, agregó la mujer. “En África, los bebes que nacen con dedos extras son admirados porque llegan a ser personas grandes y fuertes; están destinadas a controlar sus destinos”.

Me pareció extremadamente raro que alguien cuestionara si había que operar a Valeria. Las creencias de la mujer iban contra del sentido común en general. Era una posibilidad que nunca a nadie se me hubiese imaginado.

Aún así, uno debe ser pragmático y analizar qué es lo mejor al largo tiempo. En cuanto a sus pies, a pesar de que Valeria se paraba de lo más bien, ellos eran diferentes uno del otro e iban a causar que Valeria caminara disparejamente afectando su cadera; una pierna iba a poner una presión diferente que la otra. Eso puede pasar desapercibido por un periodo corto pero después de 30 años, eso la iba a afectar.

En cuanto a sus manos, a pesar de que ella puede sostener cosas sin dificultad, ella va a poder tener un mayor ángulo para agarrar objetos.

La conversación con la mujer hubiese pasado al olvido sino fuese porque Valeria nunca se había enfermado antes de la cirugía. Ella tenía nueve meses cuando la operaron y para entonces yo desconocía lo que era verla mal. Me sentía con la mayor suerte del mundo porque mi primer hijo, Gianluca, que ahora tiene 14 años, se había enfermado varía veces para entonces y era lo normal.

Un par de meses después de la cirugía, a Valeria le ha dado el resfrío dos veces e infección al oído una vez. Yo sé que necesita enfermarse para que su sistema inmunológico se prepare para protegerse de todos los gérmenes del ambiente pero todavía estoy algo sorprendido de que antes ella nunca se había enfermado. Sólo espero que al remover lo que la hizo especial no haya removido alguna magia que le daba alguna protección especial.

domingo, 16 de junio de 2013

¡Feliz día del padre!

Con Natacha, Valeria, Greta y Gianluca. La mejor alegría de ser padre. 
Un gran abrazo a los papás en nuestro día.

lunes, 10 de junio de 2013

El Progreso de Valeria


Si me hubiesen cortado parte de los huesos de mis pies, yo andaría llorándole a mi mamá que nunca volvería a caminar. Pero afortunadamente, Valeria, como la mayoría de los bebes, se está curando rápido y no tiene el más mínimo recuerdo de que estuvo en cirugía.

Su progreso está yendo más rápido de lo anticipado.

Desde que por accidente, ella se quitó los yesos sólo a la semana de la operación, ella está con todas las ganas de pararse. A mi, aquella vez, de lo más ingenuo, ni se me ocurrió preguntarle al doctor aquel viernes qué hacer si ella quería pararse; fue un error que me costó caro.

Para mi era claro, ella estaba en dolor; para ella era claro, ella por fin estaba sin yesos y sólo quería gatear, saltar y caminar. Traté de ubicar al doctor y preguntarle qué hacer pero era el fin de semana y no me respondió hasta el lunes.

Loly, mi suegra, Natacha y yo terminamos muertos tratando de distraer a Valeria para que evitara apoyar los pies. Escuchamos todo el tiempo la canción del Osito Gominola y de Mickey la de “Hot Dog”, la dejamos jugar con los celulares y controles remotos de la casa y la cargamos por el departamento que de por si es pequeño. Cuando por fin el Dr. Alburger nos respondió, nos dijo, “esta bien que se para, es buena señal.”

Desde entonces, el suelo es su reino.

Tres semanas después, regresamos al Hospital Shriners para Niños en Filadelfia para que le removieran las vendas y la dieran completamente de alta. El Dr. Alburger apareció en su oficina con su asistente y llevaba en la mano un paquete nuevo de tijeras y vendas. Luego se sentó delante de Valeria, quien empezó a llorar, y empezó a desenrollarle las vendas hasta que los pies aparecieron frente a nosotros.

Tenían la cantidad correcta de dedos y su forma era casi ideal. Estaban todavía hinchados y el mayor daño era de las vendas que le habían frotado tanto la carne que por poco estaba en carne viva. En realidad, en algunos lugares lo estaba como en la parte superior del pie. El Dr. Alburger usó las tijeras para remover los hilos de los extremos; el resto de los hilos estaba dentro de la piel, el cuerpo de Valeria los iba a absorber. Las formas de los pies estaban al 90% de los esperado; lo que sí estaban al 100% eran los rayos X.

Ver las radiografía del antes y después de la cirugía fue un alivio inmenso y me dio una paz tremenda. Le dije a Natacha, “después de esto, necesitamos unas buenas vacaciones.”

Ahora le veo los pies a Valeria y me sorprenden como lucen; lo cual es inesperadamente agradable después de haberme acostumbrado a cómo lucían antes con el pie en espejo.

Estaba satisfecho de que por fin actuamos; fuimos pacientes porque teníamos la ansiedad de hacer algo desde mucho tiempo atrás; desde aquel momento hace más de un año cuando le estaban haciendo el ultrasonido a la barriga de Natacha, ya que llevaba a Valeria en su vientre, y la asistente del ultrasonido estaba sonriente pero de pronto se puso seria, imprimió unas imágenes y dejó la habitación. Regresó con una doctora mayor que se sentó delante de nosotros y nos dijo, “su bebé tiene un dedo extra en el pie derecho.”
Los nuevos pies de Valeria funcionan perfectamente bien

lunes, 20 de mayo de 2013

sábado, 11 de mayo de 2013

Los Yesos se le Salieron a Valeria


“Gino, es urgente, Valeria se sacó un yeso”, me dijo Natacha, llamándome al trabajo a las 6 de la tarde. “Ya hablé al hospital y me van a retornar la llamada cuando localicen al doctor. Sólo prepárate para cualquier cosa”, agregó.

Yo estaba con temor de que eso pasara. Sólo 6 días antes, cuando le estaban dando de alta a Valeria del hospital, el Dr. Alburger, el cirujano de Valeria, nos había prevenido, “los yesos tienden a salirse, así que manténganle los pies arriba”.
El Dr. Alburger y Valeria el día siguiente de su cirugía

Otro doctor del hospital (El Hospital Shriners para Niños de Filadelfia) devolvió la llamada ya que el Dr. Alburger estaba en cirugía. Este otro doctor le indicó como poner una venda temporal.

Valeria no tenía dolor, por el contrario; sonreía con una cara de felicidad que no se le veía en días; era obvio que el yeso la tenía malhumorada.

Llegué a casa del trabajo alrededor de la medianoche; Loly y Natacha tenían a Valeria en cama tratando de distraerla y evitar que se moviera pero era imposible, Valeria quería que la cargaran. Yo noté que la parte de arriba del otro yeso que todavía tenía puesto estaba a la altura del tobillo; eso me pareció muy extraño pues originalmente la tenia apenas debajo de la rodilla. Loly optó por cargar a Valeria para calmarla pero ella seguía pateando con los pies. En eso escuché un gran golpe en el piso de madera. El otro yeso se había caído.

Cuando le vi el pie, no podía creer que lo que estaba pasando era real; yo sentí que era un espectador en una película. El corte de la cirugía era desde el tobillo hasta el pulgar y todavía estaba cerrándose; el pie estaba hinchado y morado. Era la extremidad que le habían operado de pie en espejo; era un pie que le habían cortado la otra mitad; la mitad reflejada.

Valeria no tenía dolor por este pie tampoco pero Natacha no podía dejar de llorar o verle el pie; yo sentía el aire muy pesado para respirar. Menos mal que Loly pudo calmarnos.

Luego de un rato, cuando por fin nos tranquilizamos (Natacha volvió a ser la mujer fuerte que es y veía la herida sin que le afectara) le pusimos una media al pie, la aseguramos con cinta adhesiva y decidimos irnos a Filadelfia ya mismo. Así que fui a alquilar el auto, regresé por ellas y partimos. Nuestra meta era quedarnos en un hotel cerca del hospital para estar ahí a las 7:30 am cuando llegara el personal.

Valeria durmió toda la ruta desde Brooklyn a Filadelfia; en el camino nadie dijo una palabra, nadie puso música; nadie pidió parar para ir al baño; nadie quería despertar a Valeria.

Alrededor de las 3:30 am llegamos a Filadelfia. Valeria siguió durmiendo en el hotel y por toda la noche, algo que no había hecho desde antes de la cirugía.

Sentimos un alivio increíble al llegar al hospital por la mañana y aún más cuando por fin teníamos al frente al Dr. Alburger. Él la examinó y dijo, “la herida está sanando bien; no hay señal de infección; la quiero ver en dos semanas para sacarle los puntos”. Ya no le puso más yesos, sólo le vendó los pies. Cuando llamó a hacer su reporte telefónico antes de salir de la oficina dijo, “Valeria Ginocchio, tuvo cirugía hace 7 días, se le cayeron los yesos, está sanando bien, la madre hizo un buen trabajo con el vendaje.”
Finalmente en el Hospital Shriners esperando a ver al Dr. Alburger

Salimos del hospital sintiéndonos muy aliviados después de una noche desquiciada. Nos fuimos a Geno’s para comer sus famosos Philly Cheese Steaks. Sentados al aire libre, Natacha, Loly y yo por fin pudimos sonreír con Valeria.
Los yesos de Valeria